Nueva Vida por Sergio González

El mundo nos cataloga de acuerdo a lo que parecemos o a lo que estudiamos o de acuerdo a donde trabajamos, pero la opinión mas importante acerca de quiénes somos es la de Dios; nos debe importar más qué opina Dios acerca de nosotros que la opinión del mundo, porque este se equivoca con frecuencia, pero Dios evalúa cada aspecto de nuestra vida. Nosotros debemos entender que como seguidores de Cristo, para Dios somos nacidos de nuevo.

Comúnmente pensamos que nacemos de nuevo cuando hacemos la oración de fe, pero no tenemos certeza de qué contestar cuando alguien nos pregunta si ya hemos nacido de nuevo. No debemos juzgar si alguien ha nacido de nuevo o no, eso le corresponde a cada persona; a nosotros nos corresponde ocuparnos por nuestro propio nuevo nacimiento.

Aquel que no ha nacido de nuevo está muerto espiritualmente y el muerto no puede hacer nada por si mismo, está quebrado delante de Dios. Necesitamos entender que no podemos nacer de nuevo por nuestra propia cuenta; es como el nacimiento natural, nadie puede hacer nada para provocar su propio nacimiento. El que nace de nuevo lo hace porque el Espíritu Santo lo hace nacer de nuevo.

Efesios 2:4-5 dice "Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)"

En la actualidad hay mucha gente que piensa que ya ha nacido de nuevo por el solo hecho de ser muy religiosa o por ser buena.

Juan 3:1-8 "Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu".

1.- La nueva vida no es nueva religión (Juan 3:1).- Juan nos describe quien es Nicodemo, el era un fariseo que como cualquier otro era celosamente religioso y guardaba todo precepto judío, pero Jesús hace evidente que le es necesario nacer de nuevo. En otras palabras Jesús pone en evidencia que espiritualmente Nicodemo está muerto; quizás camine y hable, pero su espíritu está muerto. No importa su puesto en la sinagoga, lo que importa es tener una nueva vida que no es religiosa. La nueva vida no es cuantos años llevas como cristiano, la nueva vida es lo que el Espíritu Santo hace en nosotros; no es actividad religiosa, no es disciplina y no es religión.

2.- Nacer de nuevo es experimentar lo sobrenatural (Juan 3:2). Nacer de nuevo no solo es ver o creer en lo sobrenatural, es experimentarlo en carne propia. Nacer de nuevo es un milagro que no se puede planear ni agendar; es un caminar en la vida sobrenatural de Dios, es un caminar en prodigios y milagros, no solo aceptar lo que sucede. Todos necesitamos experimentar vida sobrenatural en Cristo.

3.- Nacer de nuevo no es mejorar lo viejo (Juan 3:5-6). Juan 1:12-13 dice "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios".

Ezequiel 36:24-27 dice "Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra".

Dios nos limpia de todo aquello que venimos arrastrando en nuestra vieja vida, y nos limpia de nuestra confianza en ídolos. Los ídolos no necesariamente son estatuillas de cerámica, madera o metal, los ídolos son aquellas cosas o personas en las que ponemos toda nuestra confianza en lugar de Dios, por ejemplo, si pensamos que no nos va a ir bien si no nos ponemos cierta prenda o traemos cierto objeto como un anillo, una corbata o un perfume, ese objeto es un ídolo. Esto también aplica para costumbres, rituales o procedimientos que hacemos para que nos vaya bien, por ejemplo, repetirnos a nosotros mismos "si puedo, si puedo". Dios nos dice que nos limpiará de toda inmundicia y nos dará un corazón completamente nuevo, no un corazón parchado o reciclado, se trata de un corazón totalmente diferente al que teníamos antes, uno totalmente nuevo y sin defectos. Cuando tenemos un corazón nuevo no arrastramos nada de lo que había en el corazón viejo, como rencores, falta de perdón, malas costumbres, etc. se trata de una vida totalmente diferente.

Dios nos pone Su Espíritu, no solamente otro espíritu, sino Su Espíritu, aquel que estaba presente al inicio de la creación, aquel que trajo avivamientos, aquel que levantó a Jesús de los muertos, aquel que tiene todo el poder y toda la autoridad; ese Espíritu mora en aquellos que han nacido de nuevo.

Nuevo nacimiento implica el inicio una nueva vida y si Cristo es la vida, entonces nuevo nacimiento es una vida en Jesús. Rendir nuestra vida a Cristo es cambiar nuestra lealtad de ponerla en cosas de este mundo a ponerla en Cristo Jesús. Es tiempo de que la vida que tenemos sea nueva en Cristo y lo sobrenatural sea puesto al frente y Cristo sea nuestro pan de vida. No hay vida separados de Jesús. En el nuevo nacimiento el Espíritu Santo nos une con Cristo y somos hechos hijos de Dios, pero debemos pedirle al Espíritu Santo que haga la obra en nosotros. Tenemos que recibir a Cristo, no a nuestra medida o antojo, sino como El se muestra en Su palabra.

4.- Nuevo nacimiento implica que dejemos al Espíritu hacer Su obra en nosotros(Juan 3:7-8). Cuando dejamos que el Espíritu Santo entre en nosotros, El penetra como el viento, limpia y cambia nuestro corazón y entonces habrá vida en nosotros y nos unirá en fe con Cristo, con el hijo de Dios, con Su amor, con Sus mandamientos, con Sus propósitos

Cuando tenemos nueva vida no tenemos que arrastrar nada de lo antiguo, la vida de Cristo mora en nosotros. No quiere decir que somos perfectos, pero de acuerdo con la 1ª carta de Juan los que somos nacidos de Dios no practicamos el pecado. Esto no quiere decir que no vamos a caer, esto quiere decir que cuando caemos lo reconocemos, repudiamos el pecado, lo confesamos y continuamos hacia adelante dejando de practicar aquello. No nos conformamos con echarle la culpa al carácter, sino que nos esmeramos por dar los frutos del Espíritu.

Cuando nos presentemos ante Dios no necesitamos presentarle nuestras credenciales, El conoce bien nuestra condición espiritual y está deseoso de darnos vida nueva, de hacer completamente nueva nuestra vida y la de nuestra familia.

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