Fe Máxima por Rodolfo Garza

Oseas profetizó 750 años a.C. que Dios nos resucitaría, esto es, Cristo resucitará y todo aquel que en el crea formará parte del cuerpo de Cristo; y si Cristo resucitó, nosotros resucitamos juntamente con El. Dios quiere que todos nos salvemos y la salvación incluye resurrección.

Oseas 6:1-3 "Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra"
Pablo les da a los judíos de Roma una enseñanza básica pero muy importante.

"¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por Romanos 4:9-12 justicia. ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión. Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado"

Abraham era un pagano que salió de Ur hacia el norte y llegó a una tierra escuchando la voz de Dios y recibiendo promesas relacionadas con una gran descendencia. Abraham le creyó a Dios contra todo pronóstico y evidencia física, así que Dios justificó a Abraham por haberle creído sin ver. Asimismo, aquellos que creen en la sangre de Cristo y que creen que Cristo murió llevando nuestros pecados y resucitó al tercer día, son personas alineadas con lo que Dios demanda para poder estar en audiencia eterna con El.

Nosotros seguimos las pisadas de nuestro padre Abraham. Nosotros no hemos visto la tumba y no vimos a Jesús, pero creemos que murió y resucitó y vive hoy. La gente de la actualidad es muy dada a ver para creer, al estilo de Tomás, pero nosotros estamos llegando a la raíz de nuestro padre Abraham a quien por creer sin haber visto se le contó por justicia.

Mas adelante, Pablo les enseña que la salvación tiene que ver con la fe y no con la ley. Abraham ya estaba justificado pero no había sido circuncidado, la circuncisión vino como un pacto posterior a Abraham, de manera que los que creían que la circuncisión era necesaria para la salvación estaban equivocados. Abraham tampoco fue salvo por cumplir la ley, los diez mandamientos fueron dados después de Abraham, el ya había calificado para entrar en el cielo por su fe. Muchos judíos cumplían con la ley, pero no estaban convencidos de corazón, por ejemplo, muchos no robaban pero querían la vaca del vecino. Abraham es el padre de todos aquellos que llegaron a Cristo por fe y sin ser judíos, es decir, de los gentiles.

Romanos 4:13-25 "Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación"

Actualmente es común que recibamos malos pronósticos, malas noticias, malos balances financieros, etc., pero si le creemos a Dios en contra de todas esas evidencias entramos en la dimensión de los que agradan a Dios, Hebreos 11:6 dice que Dios recompensa a los que le creen. Abraham no discutió con Dios ni le reclamó cuando Dios le pidió que sacrificara a su hijo, el solo obedeció y llevó a Isaac al monte hasta el punto de casi sacrificarlo y después Dios le premió. Tenemos que entender el plan de Dios, obedecerle y creerle.

Dios da vida a los muertos y le habla a las cosas como si ya ocurrieran. Nosotros somos una Iglesia profética, somos una profecía de la palabra de Dios y somos profetas, somos instrumentos proféticos que hablamos las cosas que no son como si fuesen, podemos declarar bendición sobre nuestros hijos, sobre nuestra casa, nuestras finanzas, nuestro negocio y trabajo; cuando hacemos esto, estamos entrando en el mismo terreno de Abraham.

Diariamente nuestra fe está siendo atacada, hay alguien que no quiere que creamos que Jesús resucitó, que no quiere que creamos que Dios es poderoso para hacer aún más allá de lo que pedimos o pensamos, nos tiene cercados con una nube de incredulidad, pero debemos aprender de Abraham que incrementó su fe dándole gloria a Dios, cuando alabamos a pesar de las noticias, le estamos dando gloria a Dios, cuando alabamos a Dios a pesar de los pronósticos, le estamos dando gloria a Dios y entonces todo se empieza a corregir y nos empieza a coronar y a bendecir y Dios empieza a honrar nuestra fe.
La promesa de Dios con respecto a la fe no solo se queda con Abraham, esa promesa también es para nosotros. Esa fe a la que llamamos fe de resurrección es la que salva y hace milagros.

En Lucas 24 se registra lo que ocurrió después de la muerte de Jesús y cómo Jesús venció a la muerte por completo, había resucitado en cuerpo, alma y espíritu y tenía el poder de pasar de la dimensión perceptible por los sentidos humanos a la dimensión imperceptible.

Si creemos que Jesús murió en la cruz y que resucitó al tercer día venciendo a la muerte, entonces, por esa fe, tendremos salvación.

Agregar comentario

Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios

Dónde estamos

Camino a las Caleras 4286
Col. El Encino
Monterrey, Nuevo León 64987
México
Mapa

Contáctanos

Teléfono: (81) 8317 9300
Correo-e: Forma de Contacto.

Reuniones

Lunes a viernes 8 a 9 a.m. Reuniones de Oración (Epicentro)
Domingo 9-11 a.m. y 12-2 p.m. Reunión General
Miércoles 7:30 p.m. Oración y Palabra
Viernes 5 p.m. Casa de oración
Viernes 6 p.m. Reunión de Adolescentes
Viernes 7 p.m. Casa de Oración
Sábado 7 p.m. Reunión de Jóvenes